Andan de aquí para allá. Son peligrosas. De aquí para allá con sus cinturas, sus labios mustios, sus pechos prohibidos. Hoy una de ellas me sonrió en el metro. ¿Qué quieres? debí decirle; en cambio sólo le devolví el gesto. Más trde me entretuve en el vientre de una adolescente: su piel era morena y me hizo pensar algunas cosas, se reía con un grupo de imbéciles. ¿Qué necesito para ir de la mano de una mujer como ella?
Son peligrosas, maldita sea, lo hacen a uno desear más cosas de las que trae encima.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario