El faro de oriente, en la delegación iztapalapa. Un centro de cultura gubernamental con talleres infantiles. Vagaba por los pasillos del lugar y me llamó la atención la música de the doors que provenía de alguna parte de un pequeño auditorio. Dentro, sobre el escenario, niños y niñas de unos siete años se estiraban, calentaban, estaban vestidos a la usanza del ballet.
Había tal comunión entre la música y la sucesión de los hechos que observaba que se diría que la melodía estaba compuesta únicamente para ese fin.
The cristal ship, el barco de cristal.
Pensé que Morrison se habría sentido feliz de haber visto aquello.
El faro está construido con la idea de semejar un barco, instalado en una de las zonas más populosas de la ciudad, no hay mar que lo rodee, sólo envases de plástico de refrescos, bolsas de frituras, pañales desechables y otros desperdicios humanos lo rodean.
Morrison no sabe, no puede saberlo, que una de sus canciones fue compuesta únicamente para que infantes en un barco de concreto, encallado en basura, pudieran estirarse y calentar y danzar.
Espero, en algun tiempo, en un espacio que no conozco, una de mis frases, al menos, se instale en la vida de otro ser humano. Una frase escrita para eso.
Nada más.
martes, febrero 28, 2006
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2 comentarios:
BUENO YO LO PUEDE VER,Y CREO KE ESO SI, HARIA FELIZ A MORRISON.Y SI CREO KE TU PUEDES VER LAS COSAS DISTINTAS, SI COMO UN ARTISTA. YO NO PUEDE VERLO HASTA KE TU LO ESCRIBISTE Y RECORDE.
yo no veo nada, estoy ciega del alma... ohhhhhhhhh.
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